30 diciembre 2007

Gerardo María Aguilar Tagle

E
Existen muchas formas en las que el recuerdo de algún conocido o familiar se instala en la memoria. Gerardo María Aguilar Tagle no fue mi amigo desde la infancia, ni compañero de colegio, ni de profesión. Gerardo fue una de esas amistades que extrañamente se adquieren en la adultéz, cuándo el mundo de las personas pareciera estar construido y delimitado; y sin embargo nos dimos la oportunidad para que ésta floreciera. La sembramos aqui, en la red.
Posterior a una noche que aprovechamos Monik y yo marchándonos de solteros a disfrutar de nuestra presencia, nuestra charla y paladear los sabores de algún restaurante de la Condesa, del que salimos entrada la noche y con cuerda para la diversión, pero sin tener definido un lugar donde parar. Camino a casa la casualidad permitió que me desviara de la avenida Insurgentes, sobre Baja California, entre la charla y la sonrisa de Monik descubrimos el rótulo que anunciaba al Ruta 61, ante mi pregunta sobre arriesgarnos a la visita, mi amada compañera asintió: -Entremos, finalmente lo importante es que lo descubriremos juntos-
Asi entramos al sitio, sin saber que pisabamos la misma Catedral del Blues en la ciudad de México. La banda sonaba con una calidad pocas veces disfrutable en un bar, el nombre de la misma nos parecía de un ludísmo rayado en lo absurdo; Las Señoritas de Aviñon. Entre copas y rolas andaba un tipo disparando a diestra y siniestra su cámara fotográfica. Era evidente que disfrutaba capturar imagenes de la banda y de los parroquianos, al mismo nivel que disfrutaba la música producida por la banda y el whiskey con el que de vez en vez humededecía el paladar. Algún gesto que acompañaba a su casi permanente sonrisa me recordaban al personaje de la ancestral serie de televisión Los Locos Adams, al mismo galán Homero Adams, aquel que era seducido por las frases que en francés solía pronunciar Morticia.
Cuando la segunda banda, Vieja Estación, interpretaba alguno de los blues que mas disfruto (quiero creer que era The thrill was gone) el personaje se nos acercó y sonrisa mediante pidió anuencia para fotografiarnos; Monik que es una incrédula y yo que ya había sacrificado mi alma, seguros de que no podría capturar alma alguna, aceptamos.
-¿Dónde he visto a este tipo?- fue una pregunta que rondó nuestra mesa por el resto de la noche. Ya iniciada la mañana salimos con toda y nuestra alegría del bar y nos dirigimos a casa. Antes de que el sol anunciara formalmente el inicio de la mañana sabatina, creí recordar algo. Me levanté y busqué entre los casí fosilizados acetatos y vinilos de 33 revoluciones, pero no encontré nada. Seguimos asistiendo, casi religiosamente, al bar.
Pasaron los días, hasta que de forma causal, disfrazanda de casual, encontré la página del Ruta 61 y ahí la liga al blog de La Estufa Divina, leí algunas líneas y debí retirarme por asuntos meramente mundanos, entre otros, la hora de la comida.
La imagen del fotógrafo y el nombre del blog se habían estacionado en el hemisferio cerebral, justo donde inconciente y desordenadamente guardo las cosas relativas a la memoria. De súbito recordé parte de la historia contenida en una rola, donde una calenturienta muchacha cree descubrir, en el piloto de su estufa al mismísimo "Espíritu", y no precisamente el de San Luis, para desilución de Lindberg, sino el Espiritu Santo en persona, ese que según la tradición, pintó de cornudo al tal San José de Costa Rica, cubriendo la falta con el inició de la mítica virginidad mariana.
El fenómeno recordatorio también trajo el tararéo de alguna rola, dónde escuchaba, como disco rayado una frase: "No voy a votar, no, no; en los comicios y algo más, voy a cambiar la tornamesa de lugar..." ignorando el inicio, el nombre y el final de la mísma.
Con ella apareció la imagen de un tipo vestido de sacerdote católico cantando algunas rolas cuyas letras y ritmos no recordaba, pero que me arrojaron finalmente un nombre: Mama Z.
Con las horas los recuerdos, aunque vagos aún, trajeron más nombres; Botellita de Jeréz, Rockotitlan, el Hotel de México, el Altillo, y muchos más.
Recordé con el paso de los días dos cosas más; la cara de mis amigos cuando, tocadiscos de por medio, les hacía escuchar la rola antes recordada; Parir Chayotes, y les preguntaba si no la consideraban un himno al amor. Nunca lo entendieron, de hecho sigo creyendo que se requiere de un espíritu verdaderamente lúdico y un mínimo de bagaje cultural para disfrutar los trabajos de los Mamazitos.
El siguiente recuerdo recuperado fue del poseedor del 50% de mi infinito nepotísmo; Ricky, la otra mitad pertenece a Axel; mis amados hijos.
Una mañana dominical Monik y yo decidimos levantarnos un poco más tarde, escuchamos al niño (hooligan en ciernes) que recién había aprendido a caminar, bajó de su cama y se dirigió al librero donde colocaba mis discos, tiró algunos al suelo y divertidamente se paró sobre los discos, imitando a Nureyev.
Al levantarme y descubrir la escena, su sonrisa me mostró que Ala es dios y Mahoma su profeta, esta divina visión evitó que me conviertiera en un moderno Herodes, sin embargo vislumbré las razones del hijo de Antípatro el Idumeo.
Las perdidas de tal batalla fueron numerosas y bastante dolorosas, mi Pearl Harbor resultó, entre otros discos destruidos, el de Máma Z y el Ombligo de la Luna de Luis Pérez. Sin hacer mención de mis discos italianos.
Entre mis recuerdos volvió el de la sonrisa del fotógrafo de Ruta 61, sin duda era la misma que la del santo cantante-oficiante de algunos lústros atrás.
Por esos días hice caso a Manolito Dávila y aperturé mis blogs, iniciando los comentarios en el blog de quién hasta entónces supe se llamaba Agustín Aguilar Tagle. Curiosamente quién contestó algunos de mis comentarios fue Tlacuiloco, asi conocí su blog e iniciamos un intercambio de comentarios.
Algunas semanas más tarde, cuando las visitas sabatinas al Ruta 61 se tornaron parte de la diversión de fin de semana, asistí en compañia de mi hijo Rick, en alguna charla con mis amistades debió escuchar algo que despertó su curiosidad por conocer el lugar y escuchar al guitarrista de las Señoritas de Aviñon, el señorito Octavio Herrero.
Era la primera vez que mi hijo y yo tomabamos una copa, él me hacía algunos comentarios sobre la técnica de Octavio y las diferencias con la forma de tocar de Santiago, en esas disertaciones ponía toda mi atención, intentando comprenderlas, cuando pasó junto a nuestra mesa un tipo enmezclillado y pelo largo.
Pensé en Agustín con peluca. Cuando volvió a pasar junto a nosotros le pregunté: -¿Tú eres Tlacuiloco?- Por respuesta me obsequió una sonrisa y extendió la mano: -Tú eres....- -Axel- completé la frase.

De inmediato se dirigió a mi hijo y le contó muchas lindeces sobre mi persona, aunque varios de los calificativos empleados para describirme me eran absolutamente desconocidos, me hizo sentirme orgulloso de la persona que describía.
Adopté las flores con todo y maceta. Sonriendo remató con un; -Cuídalo mucho!- -Ahora charlamos un poco Axel- dijo en tanto se dirigía a su mesa.
Minutos mas tarde Maru su esposa y Luz su sobrina, conversaban con nosotros, como si nos conocieramos de mucho tiempo antes.

Mi hijo estaba gratamente sorprendido, y su sorpresa aumentó cuando le confesé que era la primera vez que nos estrechabamos la mano e intercambiamos saludos. Seguimos escuchando la música, el ambiente se habia tornado mágico, casi inverosimil.
Debió subir Rick al sanitario, las bebidas exigian el acostumbrado tributo al mingitorio; cuando volteé, en la mesa de junto estaba un tipo semisentado, con los codos apoyados sobre la mesa y deteniendo su cara entre las manos; al encontrarse nuestras miradas sonrió, con es mirada infantil y pícara que se dibuja en la cara de Jaime López. Una vez más, intercambio de sonrisas y saludos.
Minutos antes Gerardo me había anunciado que lo esperaba.
Cuando terminaron de tocar los músicos de las Señoritas de Aviñon, Octavio, que ya nos veía como parte del reciente inventario del bar, se acercó a saludarnos, en ese instante Gerardo desde su mesa expreso: -Axel sabe más de Mamá Z que tú- , evidente broma, ya que el guitarrista es cofundador de Máma Z.
La velada continuó intensa, cerca de las tres y media mi hijo y yo nos despedimos, dejamos a Gerardo con su compañera y amigos en pleno disfrute. Después nos entereraríamos que Gerardo había pulsado la guitarra para interpretar un par de rocanrroles. Lamentaríamos no habernos quedado más tiempo (La foto del principio del post me parece que es de ese día).
El humor nos permitió disfrutar en varias ocasiones, pero las charlas sobre los temas sustantivos siempre estaban presentes, désde las diversas ópticas. En los siguientes tiempos asistimos a concentraciones políticas.
La forma de ser y los compromisos de ambos impidieron en más de una ocasión la asistencia al teatro o al cine; ya que yo generalmente cuando tengo un tiempo, llamo a mis amigos y en ese instánte programamos algo, en cambio él, debido al cuidado que requiere su padre, no podía tomarse ese tipo de libertades.
Sin embargo al finalizar la marcha en la que se decretó el plantón de Reforma, aceptó acompañarnos, con todo el grupo de Contreras (algunos de actitud y otros de apellido) a nuestra casa, la cuál siempre hémos tratado la hermosa Monik y este su charro vengador de hacerla la casa de todos.
La amistad mostró los brotes propios del cultivo; llamadas teléfonicas, visitas con cierta frecuencia e incluso una invasión gourmet-punitiva en busca del Perfecto Chile en Nogada a las tierras de la antigua Tlaxcalla, dónde David "Tlacaelel" Contreras y su bella familia nos recibieron como solamente ellos saben hacerlo.
En una de las visitas a casa, pidió a mi hijo Rick que le mostrara sus adelantos en la guitarra, y después de escuchar algunos acordes se volteó y me dijo; -Quiero tocar con ellos, me gustaría escuchar mis rolas al ritmo de los jóvenes- y se dirigió a Rick; -Invítame a tus ensayos, quisiera juntar una banda, pero de chavos, y tocar en algunos sitios-
Días después me dio un Cd para que los muchachos lo escucharan, el tiempo impidió dicho proyecto.
En julio de este año que agoniza, recibí una llamada de Gerardo, planeamos algunas cosas, charlamos un buen rato y cuando parecía que terminabamos la plática, me dijo que quería hacerme algunas preguntas sobre algunos cambios en su estado de salud. Me preocupó lo que me contaba, y debido a ciertos compromisos míos, practicamente le supliqué que fuera de inmediato al consultorio de Monik, cosa que prometió hacer. Hablé con Monik y le informé de los antecedentes que por teléfono me habia descrito Gerardo, coincidimos en que podría ser algo serio...
Fue en esas circunstancias como se inició nuestra cara amistad, misma que nos llevó a conocer a otra serie de personajes que también eran atraídos por el magnetísmo y la sonrisa franca de Gerardo y su Marugenia, y a andar por varios caminos; marchas llenas de esperanza, protestas donde desfogabamos nuestra frustración política y alimentamos el deseo del cambio, charlas donde había cabida y respeto para quienes disentían o mantenían una posicion de crítica. Amistad que creció al amparo de la comunión del pan. el vino y la sal compartidos.
Tenía una forma de hacer sentir bién a la gente, a cada llamada respondía con un; "Estaba pensando en ustedes, les iba a marcar ahora mismo", lo que me hizo creer en mis poderes adivinatorios.
En alguna de esas llamadas me dijo que celebraba su cumpleaños y me expresó el deseo de ir a Tlaxcala, en pos de la Santa Nogada, ante la imposibilidad de ir, le dije que le haría un obsequio, tras aguantar una serie de preguntas acerca del mismo, le dije que sería algo para comer.
El día acordado debi atender algunos compromisos, asi que recibí tres llamadas de él, la última informándome que saldría a la esquina, pero no tardaría, por sí yo llegaba en ese lapso. Ya por la tarde, cuando finalmente llegué a su casa, su cara se iluminó y afloró una enorme sonrisa al descubrir que el platillo que le llevaba era una ocurrencia mía, un sustituto de los chiles en nogada, calabacitas rellenas y bañadas en salsa de nogada.
El día seis de diciembre pasado le llamé y después del protocolo antes descrito, y ante nuestra insistencia que visitara al médico tratante para que analizara el desarrollo de su operación, me dijo que marcharía el sábado 9 a Acapulco.
El el 13 llamé a Acapulco, un sorprendido Jerry me contestó que su padre aún se encontraba en México. Algunos días más tarde le volví a llamar, ahora a su casa de México, me anunció que esta vez sí iría a Acapulco, para que posterior a su visita al doctor, poder arreglar su residencia de vuelta en el puerto.
Me explicó que el ácostumbraba vivir por ciclos de más o menos tres años en cualquier lugar, se consideraba un nómada.
(Videoclip en forma de modestísimo y respetuoso homenaje al amigo Gerardo. Con fotografías propias y colectadas de su blog ( http://gerardomaria.blogspot.com/ ) y del de su querido hermano Agustín ( http://www.ruta61.blogspot.com/ ) : montadas sobre la rola de Charly García (Seru Giran) "Canción para mi Muerte", el la que palabras o menos el autor canta sobre como le gustaría esperar el destino último de todo ser viviente, ignoro si él la conocía, pero a mí me parece que que la rola posee un poco del espíritu lúdico de Ger )
El sábado 16, aunque algo tarde, decidí visitarlo. Lo encontré animado con su viaje, aunque reportó molestías. Hicimos algunos comentarios sobre su régimen alimentario, tomamos café y, y acordamos desayunar la mañana siguiente. Después del desayuno viajaría a Cuernavaca, donde arrgelaría asuntos pendientes antes de continuar a Acapulco. Cuando me despedía me dijo picaramente;
-Axel, cometí un pecadillo por ahi, Maru y yo festejamos nuestro aniversario y comí pastel de chocolate, pero ya mañana se lo contaré a Moni-
A la mañana siguiente le llamé para anunciarle que pasaríamos por ellos, pero se excusó diciéndome que le habían ofrecido llevarlo a la terminal de autobúses, y que quería aprovechar el tiempo para ordenar todo. Quedamos de festejar su regreso con una comida. Monik que había escuchado la charla telefónica, les volvió a marcar para despedirse de ellos y desearles buen camino. Cuándo habló con Gerardo, el le comentó que tenía algunas molestías digestivas, sin embargo él insistió en que se debían al pastel.

El viernes 21 Monik me preguntó si tenía algunas noticias de Gerardo, llamamos al teléfono celular, no obtuvimos respuesta.
El sábado 22 me levanté raramente temprano y vine al ordenador con la intención de leer algunos blogs y quizá escribir alguna cosa en los abandonados blogs míos. Lo primero que abrí fue Ruta 61 y la liga de Agustín Aguilar, dónde anunciaba la desaparición de su querido hermano; la lectura me dejó paralizado, llamé a Monik y de igual forma se sorprendió. Nos abrazamos, sin saber que decir ni que hacer.
Solamente pude llamar y expresarle a Agustín nuestra solidaridad.
Con los días sucede algo extraño, no podemos hablar en nuestra casa de Gerardo en tiempo pasado.
Constantemente viene a mi mente su imagen, con esa sonrisa pícara del infante que ha hecho alguna maldad.
He llegado a pensar que su desaparición es una broma, o bién que terminado su ciclo, nos encontraremos en alguna marcha o en un plantón, para que al término de éste vayamos a arreglar el mundo en medio del la comunión del pan, la sal y una copa de whiskey.
Por lo pronto Gerardo, no faltes el 18 de enero al Ruta 61.

6 comentarios:

Maco dijo...

Pues entonces nos vemos con Gerardo.

Recibe un abrazo se que son muy buenos amigos.

Saludos infinitos.

Colibrí dijo...

me tome la libertad de reservar una mesa para tres en el ruta 61 a tu nombre (Axel...y no supe que mas apellidar)

por fa no faltes...ya estas reservado con mesa!

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Mi abrazo, Axel, es el abrazo amoroso de Gerardo.

Yaoteka dijo...

Hoy es el día.

Coro dijo...

Paso a saludar y dejar mis mejores deseos para el año nuevo...

Angeek dijo...

Es muy conmovedor este relato. Espero que hayan brindado por la vida. Un saludo.